Después de un día agotador, o una semana estresante, nada más relajante que un buen baño de inmersión
¿Sabía usted que el agua puede ser un excelente aliado para combatir tensiones, descargar enojos y purificar nuestra piel?
Para
que lo aproveche al máximo, prepárelo de acuerdo a su estado de ánimo, o
a sus necesidades, y no permita que nada le robe minutos a ese relax
que usted tanto necesita.
Recuerde:
No utilice agua muy caliente, ya que ésta ablandará sus tejidos y puede producir desmayos.
El tiempo promedio aconsejado es de quince minutos. No más.
Antes de comenzar limpie profundamente su cara y cuello con crema
limpiadora. Reitre y coloque una loción tonificante. Masajee su cutis
con crema humectante. Mientras esté descansando, el vapor del agua
ayudará a que ésta penetre mejor.
Prepare la infusión que va a utilizar en el baño de inmersión.
Elija el baño de belleza que necesita, y prepárese a disfrutarlo.
Baño tonificante:
Prepare un té bien cargado con hojas de tomillo. Cuele y vierta en la
bañera. El tomillo tiene propiedades tonificantes para la piel y además
la suaviza.
Baño descongestionante:
Para pieles erupcionadas por
alergias o efectos del excesivo calor, agregue al agua dos tazas de
almidón. No se enjuague, así permite que la acción del almidón actúe
después del baño.
Baño refrescante:
Agregue al agua un sobrecito de bicarbonato de sodio.
Para suavizar pieles secas:
Frótese antes del baño con aceite de bebé y, sin retirarlo, sumérjase en el agua.
Para suavizarla más puede agregar:
Una infusión de cebada. Prepárela hirviendo 3 cucharadas de cebada en dos tazas de agua. Cuele y utilice.
Al Terminar
Desde una ducha fría o tibia para afirmar los tejidos. Frótese con un guante de crin, que activará su circulación.
Una ducha diaria, además de ser parte de una norma básica de higiene,
nos ayuda a comenzar bien el día. Pero un baño de inmersión nos
predispone al relax y al sueño profundo y reparador.