Fumar es la causa del 90% de los canceres de pulmón
Ahora las terapias apuntan a combinar la ayuda farmacológica
con la psicológica
Abandonar una adicción es difícil, pero más todavía cuando la
sustancia es de venta libre y su consumo está socialmente aceptado. Es el caso
de la nicotina, una de las sustancias más adictivas que existen, ya que “genera adicción en el 80% de los usuarios,
mientras la cocaína lo hace en el 22% y el alcohol en el 6%” explica Alejandro Videla, coordinador de la
Clínica de Tabaquismo del Hospital Austral. Por eso “la mayoría de los
fumadores que también son adictos a otras sustancias, encuentran que es más
difícil dejar de fumar que abandonar las drogas” agrega.
En general, al tabaco se lo asocia con enfermedades
pulmonares, pero en realidad es responsable de muchísimas otras afecciones. En
la mujer afecta la fecundidad y aumenta el riesgo de sufrir embarazos ectópicos
(es decir que se dan fuera del útero), en el hombre disminuye la movilidad de
los espermatozoides. Además, “el 30% de todos los cánceres son causados por el
cigarrillo, claro que en el caso del cáncer de pulmón la cifra se eleva al 90%”
señala Salvador Mas, director de Dejar de fumar.
De acuerdo a información distribuida por el Ministerio de
Salud de la Nación, “se estima que la mitad de los fumadores muere de una
enfermedad relacionada al consumo de tabaco y que viven entre 10 y 15 años
menos que los no fumadores”
Pensar que se está a salvo de engrosar las estadísticas por
fumar sólo unos pocos cigarrillos por día es un error, acuerdan los
especialistas. “No hay una cantidad segura de cigarrillos que se puedan fumar,
incluso fumar poco es riesgoso para la salud” explica el doctor Videla. La
única diferencia entre u fumador que consume en forma esporádica y desde hace
poco tiempo, y uno que tiene un vínculo de larga data con el tabaco es que
“generalmente existe una relación entre la dificultad para abandonar el
cigarrillo y los años como fumador. Por eso se recomienda dejar de fumar cuanto
antes”, señala Más.
Aunque se lo suele calificar como “vicio”, el tabaquismo es
una enfermedad, por eso para abandonarlo hace falta más que convicción. Para el
doctor Más “no es conveniente hablar de fuerza de voluntad, ya que al hacerlo
estaríamos avalando la idea de que el consumo de cigarrillos se basa en una
decisión consciente y que por tanto puede abandonarse en cualquier momento”.
Los tratamientos actuales combinan ayuda psicológica y farmacológica. “La terapia cognitiva
conductual trata la adicción psicológica y la mediación ayuda a superar el
síndrome de abstinencia físico de la nicotina”, aconseja Más. “Además se
prescribe ejercicio aeróbico y una dieta adecuada”
En cuanto a los medicamentos, se indican “los que proveen
nicotina de forma controlada (con los parches o chicles), bupropion – un
antidepresivo que combate los síntomas de abstinencia - vareniclina, un medicamento, un medicamento
que bloquea los receptores de la nicotina en el sistema nervioso” explica Videla.
En lo que respecta a los métodos alternativos como la
acupuntura, la hipnosis y el láser, el especialista señala que “no hay
evidencia científica sobre su efectividad”
El fantasma de la recaída está siempre presente. Para
evitarla Videla sugiere “no tener acceso a cigarrillos, encendedores y
ceniceros y estar atento a las oportunidades sociales de encontrarse con
fumadores”, una solo pitadita puede “reiniciar el circuito de la adicción”
advierte. En la mayoría de los casos, recién a los dos años de haber dejado el
cigarrillo “la pulsión por fumar prácticamente desaparece, y las recaídas no
son tan frecuentes” señala Más.
Claro que algunos fumadores pueden dejar el tabaco sin ayuda
profesional, pero quienes “han fracasado en intentos previos o tienen indicadores
de adicción física (funcionan más de veinte cigarrillos por día en los primeros
30 minutos después de despertarse) deben buscar un tratamiento intensivo”
aconseja Videla.
El doctor Alejandro Videla, coordinador de la Clínica de
Tabaquismo del Hospital Universitario Austral, señala algunas pautas
importantes para dejar de fumar.
En primer lugar, fijar una fecha en la que se dejará de
fumar. En los días previos bajar en forma paulatina la cantidad de cigarrillos
diarios.
Notifican a amigos y familiares sobre la decisión. Su apoyo
es fundamental
Realizar actividad física y mantener una alimentación sana.
La nicotina acelera el metabolismo, aumenta la velocidad de funcionamiento del
aparato digestivo e inhibe las células que producen apetito.
Hay que tener en cuenta, además, que al abandonar el
cigarrillo, el gusto y el olfato se recuperan. Todo esto puede contribuir al
aumento de peso, por eso se recomienda adoptar una alimentación rica en fibras,
vegetales y verduras; y realizar treinta minutos diarios de actividad física.
De todas formas, señala el doctor Videla, es importante
recordar que los beneficios que trae el abandono del tabaco son muy superiores
al inconveniente que supone el aumento de peso.