jueves, 17 de enero de 2013

El Ejercicio, un Aliado de la Salud

El ejercicio físico es, sin dudas, el mejor recurso no sólo para mantenerse en forma, sino también para que tanto el cuerpo como la mente conserven la salud y el equilibrio. La actividad aeróbica tiene una influencia precisa sobre los distintos sistemas del organismo:
Sistema Respiratorio: el ejercicio muscular aumenta la capacidad del tórax y facilita la movilidad de las costilla y esternón sobre sus articulaciones, que se hacen mas móviles. Esto permite distender los pulmones con mayor facilidad y captar mayor cantidad de aire.
Sistema Circulatorio: un corazón normal, sin lesiones, responderá al trabajo físico con la aceleración de sus latidos y el aumento de la tensión arterial, facilitando de esta manera el caudal de sangre que los músculos requieren cuando se encuentran en actividad. El entrenamiento físico en enfermos sedentarios tiene el doble resultado de tonificar el miocardio y aligerar el trabajo del corazón por una mejor circulación a través de todos los vasos del organismo.
Efectos sobre la sangre: la influencia sobre la composición de la sangre se manifiesta en el aumento del número de glóbulos rojos. En estudios realizados en una escuela de atletas, en Francia, se comprobó un promedio de aumento de glóbulos rojos de 400.000 por milímetro cúbico.
Sistema Nervioso: si el sistema nervioso tiene que ser informado de todo lo que pasa a su alrededor, por eso existe un flujo continuo de excitación, que llega desde los centros nerviosos a través de los nervios sensitivos y que sale de ellos por medio de los nervios motores, para provocar las respuestas musculares oportunas a la información recibida.
La actividad física lleva a que esa percepción sea máxima respondiendo a pequeñas sensaciones. Este estado, lleva a la rapidez de reflejos que nos beneficia tanto en el deporte como en el trabajo.