martes, 7 de abril de 2015

La Cena Ideal



Los especialistas coinciden en que cenar de manera equilibrada y sana es una tarea sencilla, sólo es cuestión de planificar la cena con cierta anticipación para no terminar comiendo cualquier alimento en forma desmesurada.
Una cena sana debe incluir alimentos variados, de los distintos grupos, de forma equilibrada. Sin embargo, las porciones deben ser más chicas, los alimentos  más livianos que en el resto de las comidas y las cocciones más suaves. El objetivo es facilitar la digestión y conciliar un mejor sueño reparador.
Se aconseja el consumo de:
-          Cereales: (pan, pastas) por su riqueza en hidratos de carbono complejos (almidón) de absorción lenta, además de vitaminas del grupo B, como nutrientes más destacados.
-          Verduras y hortalizas: bien frescas o cocidas, a la plancha, ricas en vitaminas, minerales y fibra.
-          Lácteos: en especial, quesos y yogures.
-          Huevos: con moderación y preferentemente hervidos.
-          Pescados y carnes magras blancas (pollo, pavo) que proporcionan proteínas de gran calidad y son fáciles de asimilar.
-          Grasas saludables: como el aceite de oliva, preferentemente virgen.
-          Frutos secos: se pueden utilizar para acompañar ensaladas. Este grupo de alimentos contiene minerales como el magnesio, ideal para el sistema nervioso, además de fibra.
-          Semillas: hay una gran variedad: lino, chía, sésamo blanco o negro, calabaza tostada o quinoa. Las de lino son las únicas que deben molerse para ser consumidas. Todas las semillas poseen aceites que brindan una gran protección para el organismo.
-          Para el postre: lo ideal es optar por una fruta o ensalada de frutas o yogur y dejar a un lado los postres dulces o muy calóricos.
-          Infusiones: conviene ingerirlas luego de la cena para inducir el sueño. Las recomendadas son las de hierbas relajantes: melisa, valeriana, manzana, tilo.